lunes, 6 de septiembre de 2010

LAGUNAS MANCHEGAS

LOS CINCO EN LA MANCHA

No amigos, no penséis que por el título se trata de uno de aquellos relatos de la literatura juvenil de la escritora inglesa Enid Blyton, pero cierto es que esa mañana fuimos cinco hombres desde Madrid ciudad y su sierra a visitar el siempre sugerente campo manchego. Más concretamente a descubrir las aves de La Mancha húmeda.

El sábado 4 de septiembre de 2010, a eso de las 6 de la mañana, partimos de Madrid Nathan Socorro y Carlos Sánchez en el auto de aquel con el fin de desplazarnos hasta la población de Alcázar de San Juan, en la provincia de Ciudad Real, en donde habíamos quedado con otros tres amigos que llegarían desde diversos puntos de la sierra; Honorio Iglesias, desde la provincia de Segovia, Luis Cabrejas desde San Lorenzo de El Escorial y Ramón Lacruz desde Majadahonda, con su flamante todoterreno plateado. La mañana se presentaba fresca, con muy ligera brisa pero nada desagradable. En principio se nos uniría Gonzalo Núñez-Lagos pero un leve contratiempo de última hora se lo impidió. Durante el viaje Nathan y yo charlamos de aves, aunque la duración del trayecto también dio para conversar de otras cosas, pero casi siempre relacionadas: la conservación, el estado de las carreteras del estado, la forma de conducir de algunos…


Llegamos a Alcázar a eso de las 8 y nos metemos en una cafetería para desayunar. Ya es de día y el cielo está despejado. Poco antes de llegar le comento a Nathan la observación por mi parte de varias avefrías y cogujadas comunes. Suena mi móvil, es Luis preguntando dónde estamos y le respondo. Se le ponen los dientes largos pero al parecer Ramón y Honorio establecieron la prioridad de acercarse al humedal de La Veguilla. Acordamos reunirnos en la laguna salina del Camino de Villafranca ya que la de La Veguilla está seca, una lástima ya que Nathan no la conocía y yo previamente le había informado acerca de su habitual interés. Nathan tiene previsto volver allí en mejor ocasión. Salimos de la cafetería y observamos una tórtola turca y una escultura ecuestre de Don Quijote y Sancho Panza hecha de latón.

Porrón pardo (Aythya nyroca), macho adulto en plumaje de eclipse

Nos reunimos por fin todos y tras saludarnos y darnos novedades de la avifauna presente me vuelve a sonar el móvil. Se trata de Gonzalo preguntando qué tal nos va. Le vacilo diciéndole que hemos hallado un bando de 17 correlimos de Temminck; ¡qué más quisiera yo!. Parece que todo marcha mejor para él. Para nosotros, como diría un facultativo, situación estacionaria. En la laguna observamos un par de aguiluchos laguneros, chorlitejos patinegros, chicos y al menos un grande.

Malvasia cabeciblanca ((Oxyura leucocephala), hembra adulta mudando.


Foto de Ramón Lacruz

Nos vuelan unos tarros blancos y observamos un nutrido bando de flamencos comunes, puede que en torno al centenar, que nos muestran su flamígero plumaje y sus cuellos y patas extendidas. Nos llama la atención el desplazamiento de varias cigüeñas blancas en vuelo bajo y un gran bando de palomas bravías cimarronas que se alimentan de grano en un campo próximo. Cerca de las palomas aparece una cautelosa liebre. En la laguna patos cuchara, algún que otro azulón, zampullines chico y cuellinegro, algunas cigüeñuelas y avocetas y mantenemos un ligero debate sobre la identificación de una limícola lejana que resultó ser un juvenil de combatiente. Menos debate suscita la observación de un joven alcaudón común posado en un arbusto. Pasan aviones zapadores, estorninos negros, grajillas y varias gangas emitiendo en vuelo su característico gang, gang. Una gaviota reidora de segundo año calendario se posa en la orilla próxima y apreciamos su plumaje, medio gris, medio pardusco. Alguna que otra urraca merodea por los tarajes. Observamos una abubilla, tal vez dos y oímos abejarucos. Alguna focha joven y de vez en cuando alguna paloma torcaz, malvasía y una garza real.

Porrón pardo (Aythya nyroca) juvenil o hembra

Foto de Ramón Lacruz

Tras permanecer en la laguna una hora u hora y media (uno pierde las referencias cuando está tan embelesado con los amigos viendo aves y entre chanzas), nos dirigimos a los Charcones de Miguel Esteban, en la provincia de Toledo. Nathan me cuenta que al parecer algunos investigadores llegaron a la conclusión, por la descripción que se da en el Quijote de sus caminos y lugares, que este era el pueblo originario de Don Alonso Quijano, que además queda próximo al pueblo de El Toboso.

Zampullin chico (Tachybaptus ruficollis) adulto mudando.

Zampullin chico (Tachybaptus ruficollis) con plumaje reproductor.

Los charcones son una reserva en la que la SEO tuvo que ver en su día, pues junto al municipio se acordó el mantenimiento de dicho humedal. Este se hallaba muy bien de volumen de agua, aparte de por las propias surgencias, por los aportes del ayuntamiento. Llegamos y aparcamos los dos coches. Nos metemos en el primer observatorio y nos deleitamos con jóvenes y adultos de focha común, zampullín chico, polla de agua, malvasías, porrones europeos, golondrinas comunes. De repente algo inesperado, un joven porrón pardo nos pasa a nado por delante de nuestras narices. Al rato pasó un macho en plumaje de eclipse distinguible por su iris pálido. Ramón consigue fotografiarlo. También hicieron fotos Honorio y Luis. Y al poco, un ánade friso del que se percata hábilmente Nathan por su espejuelo blanco. Nathan, cual buen rapacero, comenta haber visto un águila calzada y un aguilucho cenizo.


Gallineta común (Gallinula chloropus) juvenil. Foto de Ramón Lacruz

Y poco más tarde su agudeza visual le permite alertarnos de la presencia en vuelo de un águila pescadora. Saltan las alarmas y súbitamente todos nuestros ojos y prismáticos se dirigen hacia la rapaz. Va alta y poco a poco se aleja. Nosotros también abandonamos el primer observatorio para seguir caminando y recorrer el perímetro del humedal.

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Escolopendra (Scolopendra cingulata) vista por Honorio, Ramón y Luis

Hay bastantes libélulas y mariposas. En el siguiente mirador observamos una garza real junto a un tubo colector de cemento. También una veintena de garcillas bueyeras y cuatro flamencos. Un papamoscas gris se posa en la punta alta de una rama seca; por un momento disfruto viéndole con mi telescopio. Alguien dice haber visto un mirlo común volando fugazmente desde las cercanas viñas hasta la laguna. Al rato vemos de nuevo al águila pescadora, concluimos que debe andar sedimentada por la zona en su periplo migratorio. Al mirarla nos percatamos de la presencia de varios vencejos, que vuelan altísimos y nos resulta imposible identificarlos específicamente. Por varias ocasiones nos pareció escuchar al rascón. De regreso hacia los coches Honorio ve en el camino una rana aplastada y seca. Entre los tarayes nos salen varios mosquiteros musicales y ruiseñores comunes. También suenan chasquidos rasposos que me recuerdan a currucas, carriceros y zarceros, pero se ocultan entre la tupida vegetación impidiéndonos verlos.

Focha común (Fulica atra)

Focha común (Fulica atra) juvenil

Finalmente decidimos dar por zanjada la jornada ornítica no sin antes entrar en un bar para tomarnos unas refrescantes cervezas y arreglar un poco este maltrecho mundo mediante la palabra. Nos despedimos los ocupantes de sendos coches conjurándonos para una próxima cita. La mañana nos ha sido relativamente fructífera teniendo en cuenta la época del año y la escasez de limícolas, objetivo principal del viaje.

CARLOS SANCHEZ

jueves, 2 de septiembre de 2010

EL PARDO

Buitre negro (Aegypius monachus) Foto de Esteban Duran

Esta mañana nos hemos reunido a las ocho y media en El Pardo Luis Cabrejas, Javier Ortega, Esteban Durán, Nacho Velázquez, Nathan Socorro, Gonzalo Núñez-Lagos y Carlos Sánchez para observar aves Shocked y lo que se terciara. A decir verdad el balance lo podemos considerar satisfactorio teniendo en cuenta la época del año. La lista de especies detectadas (espero que complementéis esta sucinta crónica) han sido: jilguero, verderón, verdecillo, ruiseñor bastardo, cernícalo vulgar, buitres leonado y negro, agateador común, urraca, golondrinas común y dáurica, avión común, estornino negro, grajilla, polla de agua, palomas bravía y torcaz, mirlo común, pinzón vulgar, carbonero común, curruca capirotada, ánade azulón, alcaudón común, papamoscas cerrojillo, mito, ratonero común, gaviota sombría, tarro canelo, vencejo (común, según Javier Ortega), cigüeña negra, garceta común, abubilla, abejaruco, águila imperial, herrerillo capuchino, gorriones común y molinero, cotorra argentina, pico picapinos y rabilargo. Otras especies que creo que alguien más ha visto pero yo no han sido el somormujo lavanco, el carricero común, tal vez el águila calzada, el herrerillo común, el mosquitero musical y la oropéndola. De pelo gamo y jabalí.

Águila imperial (Aquila adalberti) Foto de Esteban Duran

Otras cosillas interesantes que vimos fueron un grupillo de ciervas con algún cervato, y un par de escarabajos peloteros con sendas pelotas de boñiga de caballo, preparados los bichos (o preparadas, porque creo que son las hembras las que hacen la bola) para dejar una puesta dentro de tan "acojedora cuna". La dáurica la vimos con una mariposa capturada en el pico, que tuvo ocasión de escapar de semejante muerte, pero, cual hombre, tropezó dos veces sobre la misma piedra; piedra que la llevó directamente al buche de la golondrina.


Especialmente significar el avistamiento de la cigüeña negra, primero en el embalse vadeando en la orilla y luego en vuelo sobre nuestras cabezas; así como las excelentes vistas regaladas por un adulto de águila imperial voceando.

Cigueña negra (Ciconia nigra) Foto de Luis

Yo no terminé mi día pajaril con las cervecitas. Lo mío es ya algo un poco enfermizo, pero, bendita enfermedad!! Me subí al miradero del restaurante del Faro. Estuve por allí un rato, y para mi sorpresa, los carboneros, mitos, herrerillos y compañía seguían bastante activos por entre las encinas. Tanto es así que dejé un poco de lado a mis añoradas rapaces, y me lie a ver avecillas durante un buen rato. Salieron, como especies nuevas en el día, la totovía (un grupete majo, con unos diez individuos); una curruca carrasqueña, que cazó y dio buena cuenta de una procesionaria (no la oruga sino la mariposa adulta) que debió encontrar un poco despistadilla, dados los hábitos nocturnos del insecto; un mosquitero papialbo; por lo menos un mosquitero, a mi parecer, musical, con todo el pecho y vientre blancos, pero con una ceja muy marcada, unas patitas rosadas paduscas, y un dorso y alas más bien pardos grisáceos sin rastros verde-amarillentos (tan típicos éstos del papialbo); escuché un par de mochuelos comunes maullando, que me hicieron centrar de nuevo mi atención al cielo, en busca de rapaces volando bajo (cuando los azores anidaban en el pinar, azor que pasaba por los chaparros de los estrígidos, azor que era recibido a grito limpio, sin importar la hora, por los mochuelos); posteriormente vi salir de su posadero diurno a un mochuelillo, que se adentró al encinar cerrado para proseguir con sus quehaceres. Por último, me despidió el picamaderos real (para evitar cachondeitos...) con su relincho; "hasta luego amigo" le podía haber respuesto. De rapaces, pude observar al macho de cernícalo vulgar volando por el retamar (me preocupa el no ver a la hembra, que últimamente no se asoma). También acudieron a la cita una parejita de culebreras, y se me olvidaba; dos calzadas; una más o menos lejillos (como la posible que vimos por la mañana), y otra incuestionable de morfo claro.
Finalizamos la jornada matinal a la sombra de unos árboles en Mingorrubio tomándonos unas cervezas frías gracias a la siempre generosidad y gentileza de Luis. Aquí, entre chascarrillos y chanzas, disponemos la organización de una próxima excursión a La Mancha húmeda ahora que está en marcha la migración activa de limícolas y otras acuáticas.

Carlos Sanchez y Nathan